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Autor: Roberto Oliva
El día a día mata la creatividad y el poder de competitividad. Solamente mirando la situación interna desde la óptica externa podemos detectar oportunidades.
Una de las oportunidades que este periodo excepcional de retracción de la actividad económica ofrece, es la posibilidad de poner en práctica algunas costumbres que, con toda seguridad, hemos abandonado, porque es humano mantener una posición confortable.
Sabemos que el ambiente interno de las organizaciones solamente es un área de gestión de recursos. En el mercado está nuestra posibilidad de explotar las oportunidades.
El día a día mata la creatividad por una serie de razones y conviene recordar esta circunstancia si no queremos agravar los problemas que la economía nos obliga afrontar dado su ciclo actual recesivo.
Existe un debate permanente en las organizaciones de logística y de transportes sobre la mejor manera de dedicar el porcentaje del gasto destinado a las actividades directamente ligadas al mercado.
He tenido oportunidad de debatir esta cuestión con muchos colegas y con algunos empresarios, tanto de empresas nacionales como multinacionales.
Generalmente, existen formas y fórmulas que contemplan aplicar un determinado porcentaje de la facturación a las actividades de Marketing, Ventas y Comunicaciones, pero siempre se hace utilizando ratios sobre gastos directos. He visto poco rigor en la aplicación de gastos de otros departamentos no ligados directamente a la actividad comercial para que exista su implicación con tales actividades.
La excesiva dedicación al día a día mata la creatividad por una serie de motivos. Normalmente existe la tentación de buscar formas y fórmulas para aumentar la carga de gastos directa y/o indirectamente aplicados al cliente y de manera muy frecuente, la excesiva dedicación al ambiente interno es un factor de enorme riesgo para el deterioro de las relaciones con los diferentes actuales y potenciales.
En el actual panorama económico, los operadores logísticos y las empresas de transportes deben entender que hay que mirar el ambiente interno con la perspectiva de mercado. Eso sólo se puede llevar a la práctica si estamos convencidos de que el mercado es nuestra fuente inagotable de oportunidades, mientras el ambiente interno es nuestra fuente limitada de recursos humanos y materiales.
Algunos departamentos de nuestras organizaciones deberían dedicar una parte de su tiempo para mirar el ambiente interno con la perspectiva de mercado.
Algunos ejemplos que pueden facilitar la comprensión de cómo implantar esta sencilla fórmula podrían estar en delegar en nuestros Jefes de Operaciones la visita regular a los departamentos de expedición de mercancías de los clientes; a los responsables de Reparto y Recogida, realizar algunas jornadas de trabajo junto a los conductores como forma de apreciar lo que los clientes de nuestros clientes opinan sobre nuestros servicios, y otras actividades parecidas.
Estamos conociendo un verdadero deterioro comercial de algunas importantes organizaciones, tanto de ámbito nacional como internacional. He tenido ocasión de compartir opiniones y experiencia con algunos importantes actores de estas empresas que me han reconocido que la excesiva dedicación al ambiente interno ha llevado a tales organizaciones a matar su creatividad.
Posiblemente, la recompensa para tales empresas será la expulsión natural del mercado. La desaparición de algunas empresas también forma parte del ciclo económico, posiblemente las que mejor entienden las verdaderas expectativas de sus clientes, puedan adaptarse a un ciclo económico distinto y seguir compitiendo en este fascinante mercado de las operaciones de logística y del transporte de mercancías.
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