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Acabo de constatar con alegría el resultado de una espectacular promoción realizada por una cadena de distribución de productos electrónicos.
La empresa en cuestión, utilizando el slogan de DIA SIN IVA ha inundado sus tiendas de clientes que acudían para comprar toda clase de productos, especialmente de electrónica de consumo.
La principal motivación de los clientes era beneficiarse de un descuento de alrededor de un 16%, equivalente a la exención teórica del IVA aplicado a la operación.
Si hacemos una reflexión sobre la cantidad de descuentos y de ofertas promocionales que inundan el mercado, tampoco se trata de una oferta comercial excesivamente atractiva.
He tenido ocasión de comentar las características de esta campaña promocional con algunos compañeros del sector del Transporte Nacional por Carretera en régimen de Paquetería y de la Logística de Almacenes; muchos pretendían conocer mi opinión sobre la efectividad de emprender una campaña promocional con características semejantes en nuestro sector.
Realizando una reflexión sobre el asunto he podido constatar que SON POCO CREIBLES PARA EL USUARIO LAS CAMPAÑAS PROMOCIONALES y DE DESCUENTO SOBRE PRECIOS EN LAS TARIFAS DE TRANSPORTE NACIONAL POR CARRETERA EN RÉGIMEN DE PAQUETERÍA. Lo mismo empieza a pasar poco a poco con el sector de Logística de Almacenes.
Para que un descuento y/o una promoción sea valorado por el consumidor final, debe existir una importante introspección sobre el valor de referencia del bien y/o servicio que se está comprando.
Anunciar para un listado de clientes objetivos la concesión de una determinada promoción o un descuento de un 10, 20 ó 30% sobre unas tarifas que nadie logra descifrar, es una literal pérdida de tiempo y de energía.
A lo largo de la última década, el sector del Transporte por Carretera y últimamente el sector de Logística de Almacenes, se ha dedicado a poner en marcha una guerra abierta de precios que solamente ha repercutido en contra de los intereses de ambos sectores.
Poco a poco, en la parte relativa a la gestión del Transporte por Carretera, se han dejado de cobrar conceptos importantes de la tarifa de precios, tales como: el complemento de seguro, la correcta relación peso/volumen del material transportado, el concepto de reexpediciones y de algunos suplidos, etc. En el sector de la logística de almacenes se han ido construyendo las tarifas de una manera poco eficaz existiendo, en muchos casos, una confusión generalizada sobre una operación logística y una simple operación de almacenamiento temporal.
Es posible que con el actual momento recesivo, las empresas, tanto del sector de transporte de carga fraccionada por carreteras, como de la logística de almacenes, concluyan que hay que realizar un importante movimiento para aunar conceptos de las tarifas para, en un segundo movimiento, poder ofrecer una política de adaptación de precios que sea resultado de una mayor eficiencia y eficacia de las empresas del sector, pero en ningún caso fruto de un simple deterioro de márgenes que puedan cuestionar la sostenibilidad de la empresa en el tiempo.
El usuario de ambos servicios, ya ha podido constatar la absoluta falta de sintonía existente entre las empresas del sector.
Se puede afirmar, sin ningún rubor, que los principales cargadores conocen con un buen nivel de detalles la forma de obtener ventajas sucesivas en la aplicación de la política de precios.
Por lo tanto también se puede afirmar que el actual momento recesivo puede generar una oportunidad sin precedentes, para que las empresas pasen a diferenciarse más por la calidad promedia y por la regularidad en el cumplimiento de los servicios, que simplemente por la capacidad de ajustar los precios sin una lógica que sea entendible por el propio mercado.
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