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Francisco. Javier García Martín
Gerente Adjunto
Socio Colectivo de ADL
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Es tiempo de crisis. Lo vemos en la prensa escrita, en el telediario, lo notamos en nuestra economía, en la de nuestros círculos más cercanos... Amigos, familiares y conocidos se ven afectados por una situación nada deseable y casi impensable hace unos años cuando la bonanza nos hacía consumir casi compulsivamente.
Vivimos una situación desastrosa a nivel mundial que está destrozando la economía de los países y la economía familiar.
Pero, ¿qué se puede sacar de bueno de todo esto? Y es aquí donde me gusta plantear el dicho del titular: "Cuando en el juego las cosas se ponen duras, los duros empiezan a jugar". Es decir, es tiempo de un esfuerzo adicional y de desplegar todos los medios de los buenos jugadores. Hay que sacar el as que tenemos en la manga.
Hemos vivido una época de comodidades: comodidad económica, comodidad familiar, comodidad empresarial, comodidad laboral... y esa época ha terminado. Ahora es tiempo de agudizar el ingenio, y de trabajar, trabajar y trabajar duro para evitar caer como si fuéramos "uno de esos duros que sólo juegan partidas fuertes". Lamentablemente, por el camino se están quedando muchos jugadores poco cualificados, con pocos recursos y con poco tiempo de trayectoria. Y ése es nuestro caballo de batalla. Toda la experiencia, infraestructura, capital humano y profesionalidad que desprenden nuestras empresas no pueden hacer que caigamos. Ahora bien, es tiempo de profesionalización y perfección comercial, de invertir en marketing, y de reforzar la atención al cliente, quien, sabiendo la dificultad de la situación, exige más o menor precio. Es tiempo de ayudar a nuestros clientes a vender más y de entregarles todas las herramientas necesarias para facilitar su trabajo, evitando así caer en las garras de la crisis.
También es tiempo de ver lo bueno que hay en todo contexto negativo. Sí, hay crisis. Sí, muchas empresas están cerrando. Sí, todo resulta mucho más difícil; pero tenemos todo de nuestro lado para ser uno de esos "duros" afortunados que pueden seguir jugando y, quien sabe, incluso podemos llegar a ganar la partida a esta crisis que en algún momento tiene que tener su fin.
Y, para seguir jugando, tenemos que trabajar juntos, empujar en una sola dirección, entregar lo mejor de nosotros y perfeccionar todo lo que ahora nos hace débiles para que, cuando empiece el juego de la verdad, estemos preparados y tengamos capacidad de respuesta inmediata.
Empieza la partida.
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