Artículo de Opinión: "No piense en el cambio: ¡Cambie!", por M. Carmen Manrique.

Artículo de Opinión: "No piense en el cambio: ¡Cambie!", por M. Carmen Manrique.
Renovarse o morir. Este es el dilema al que se enfrentan todas las empresas sin excepciones. Aunque, sin embargo, todavía hay quien piensa: “eso no me afecta a mí, en nuestra empresa somos unos grandes profesionales”. El error más habitual es pensar que nuestra trayectoria es inmejorable y no tenemos por qué cambiar.

Cuando llega el verano vamos en mangas de camisa o con el bañador puesto, pero cuando llega el invierno y baja la temperatura, el termómetro nos indica cómo debemos vestirnos y nos adaptamos al nuevo clima abrigándonos más. De la misma manera ocurre en el mercado: permanentemente cambia la temperatura y debemos estar preparados para adaptarnos.

Antes, los cambios de hábitos se producían cada década, ahora ocurren cada mes o incluso cada día. En los últimos tiempos, las previsiones que antes se hacían a un año no son válidas y estamos trabajando con previsiones a muy corto plazo, lo que nos obliga a ser flexibles, rápidos, y eficientes  en nuestras decisiones. Quien no es capaz de adaptarse al termómetro que nos marca la economía de hoy en día coge una pulmonía o la gripe "A" o, lo que es lo mismo, se queda sin trabajo o sin clientes y no le queda más remedio que cerrar la empresa.

Aquellos que perciben a diario la temperatura del mercado, que no tienen miedo a tomar iniciativas y reaccionan adecuadamente, son los que triunfan, tanto en términos económicos como en cantidad de clientes y satisfacción personal con lo que hacen. Porque lo único cierto de nuestro futuro es que será diferente al presente, que los conocimientos y técnicas de hoy, mañana estarán obsoletos y hay que reciclarse permanentemente.

Michael Leboeuf, en su libro A toda marcha, nos cuenta que cada mañana en África, las gacelas despiertan siendo conscientes de que deberán de correr más rápido que el león más veloz, pues, de lo contrario, serán devoradas. Cada mañana, los leones despiertan sabiendo que deberán correr más rápido que la gacela más lenta o, de lo contrario, morir de hambre. Sin que nos importe si somos leones o gacelas, al salir el sol será mejor que nos pongamos a correr. Así que tome buena nota: las empresas que no hacen polvo, es que se las comen.

Hasta ahora nos hemos acostumbrado a que la vida cambie a ritmo de IPC, a que los salarios fluctúen igual que la vida, y nos adaptamos a ello. Sin embargo, cada día existe más competencia, movilidad, más inestabilidad. Estamos en un escenario inestable e impredecible. Ante esta situación, debemos saber reaccionar rápidamente, ser constructivos y reinventarnos. Debemos marcar nuestro territorio, saber dónde estamos y hacia dónde vamos. Y fortalecer los vínculos, es necesario para realizar un trabajo conjunto.

Si tiene capacidad para cambiar, dispondrá de un brillante futuro ante usted.

Autor: M. Carmen Manrique
Directora de Servicios Generales ADL
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