Artículo de Opinión: "¿Y para cuándo la innovación en procesos?", por José Antonio Aguilar.

Artículo de Opinión: "¿Y para cuándo la innovación en procesos?", por José Antonio Aguilar.
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José Antonio Aguilar
Socio Director General
Socio Colectivo de ADL

Hace unos meses, me encontraba charlando distendidamente con un empresario, después de una larga jornada de trabajo, en esos momentos en los que las reflexiones surgen cansadas pero ciertas, y me comentó que estaba totalmente agobiado por la necesidad de verter nuevos productos al mercado, de manera constante.

Toda su vida profesional la había convertido en una continua creación de nuevos productos, con destino al omnipotente e insaciable mercado. Y eso está bien, por qué no decirlo, no sería justo ni competitivo pensar lo contrario. Pero, ¿y los procesos por donde transcurren esos productos? ¿Y las empresas de servicios (como las logísticas) que no tienen productos tangibles, y que todo su producto es puro proceso?

A pesar de la vivencia de este empresario, en España inventamos más bien poco, en cuanto a productos. Pero es que en cuanto a procesos, estamos a años luz de otros países o empresas que están constantemente pensando cómo innovar, cómo mejorar, cómo optimizar, cómo hacer más rentables, sus procesos. Y no sólo a base de tecnología (que también hará falta), que debemos utilizarla con mesura, cuando sea su momento, cuando tengamos muy bien diseñados y aprendidos nuestros procesos, “a mano, con lápiz y goma de borrar”, si se me permite la expresión.

Esas empresas volcadas en el pensamiento constante de sus procesos, son las denominadas “world class”. Están comprometidas con la innovación y la mejora de sus procesos, siempre, sin olvidar al producto, por supuesto. ¿Y qué hacen esas empresas? Pues adaptar dinámicas contempladas en lo que denominamos “lean management”, “mejora continua” (de la de verdad…) o, en definitiva, aplicación del “common sense system”, es decir, la más pura implantación del sentido común en nuestras operaciones.

Si nos centramos en empresas de servicios logísticos, o bien, en empresas de todo tipo que tengan su propio servicio logístico, podemos realizar diferentes actividades que nos llevarán a mejorar nuestros procesos.

1) Hemos de comprender a qué vamos a “jugar”, por lo que “darnos un baño” en el concepto “lean” es totalmente preciso, destacando la necesidad de identificar certeramente qué actividades de nuestros procesos, nos aportan valor añadido (lo que nuestros clientes quieren pagar) y cuáles no (actividades indeficientes, exentas de valor, denominadas “muda”).

2) Un buen análisis del proceso que realizamos es el punto de partida de todo trabajo riguroso en el propósito de mejora que nos hemos fijado. Por lo que herramientas de análisis como el “VSM-SC” (“Value Stream Mapping – Supply Chain”) o el “MIFA” (“Material and Information Flow Analysis”), se convierten en compañeras absolutamente necesarias.

3) A partir de estos dos trabajos que no por preliminares, menos importantes, debemos pasar a la acción (sirve de bien poco analizar, si no existe una acción posterior), mediante las dinámicas de “Creación de Flujo” y el “PFS” (“Pull Flow System”). La primera con principios de actuación “one-piece-flow” (“flujo unitario”: fabricar y mover en el lote más pequeño posible, asimilable a nuestra demanda) y “touch-once” (el mínimo número de “toques” de nuestro producto). La segunda nos llevará a trabajar, única y exclusivamente, cuando nuestro cliente lo solicite, evitando una gran cantidad de “muda” en nuestros procesos, utilizando herramientas como los “supermercados”, los “kanban”, la “nivelación del trabajo”, etc. Toda empresa (sea del sector que sea) que a simple vista, dando un “paseo” por sus instalaciones, no se comprenda cuál es su flujo operativo, debe considerarse como que no está bien organizada.

4) Y vuelta a empezar… Las dinámicas de trabajo en un entorno de cultura “lean”, ¡no se acaban nunca! Por tanto, una vez seamos capaces de darle la vuelta a todo el “círculo virtuoso” descrito en los tres apartados anteriores, no tenemos otra alternativa, si queremos ser competitivos y sobrevivir, que volver a empezar el ciclo.

Para concluir, todas aquellas empresas que quieren tener una ventaja competitiva consistente, deberán pensar muy seriamente en incorporar dentro de su mapa de procesos estratégicos, la dinámica de la “mejora continua”, para evitar que el mercado y los clientes que lo representan, no decidan prescindir de sus servicios, discontinuando la relación que han mantenido con ellas. Habrá que pensarlo bien…


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