Artículo de Opinión: "Es hora de cambios, hora de adoptar estrategias para salir reforzados", por Tomás Guillén.

Artículo de Opinión: "Es hora de cambios, hora de adoptar estrategias para salir reforzados", por Tomás Guillén.
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Tomás Guillén
Director General
Socio Colectivo de ADL

Sí, estamos inmersos en una crisis, y ésta va a imponer cambios importantes en el mercado. Esto es una realidad que no sólo debemos aceptar sino afrontar y de una manera activa. La incertidumbre del entorno está imponiendo una actitud de parálisis que no beneficia en nada a las empresas, ya que la dinámica competitiva sigue su curso y, por lo tanto, si queremos sobrevivir, nuestra compañía tampoco puede permitirse el lujo de establecerse en el stand by.

Los procesos de crisis son siempre duros y traumáticos, pero es preciso tener en cuenta que también se pueden derivar efectos beneficiosos siempre que se sepa reconducir el proceso de reconversión. A nivel sectorial y empresarial la reestructuración va a suponer un proceso de mejora de la eficacia y eficiencia, va a eliminar lastres del pasado y adaptará las empresas a las nuevas circunstancias del entorno.

Cuanto antes se reaccione mejor. Si hacemos una analogía con la medicina, se podría decir que si no se ha podido prevenir, hay que curar. Y para ello es necesario determinar todos los problemas de la empresa y atacarlos conjuntamente. Cada problema es como una vía de agua en un barco, basta con que dejemos una sola vía de agua de suficiente diámetro para llevar el barco a pique. Claro es, que problemas muy pequeños no tumban a las empresas, pero hay que detectarlos, medirlos y comprobar que son pequeños.

Para poder determinar cuales son las claves a tratar en nuestra empresa, hay que tener un excelente Diagnóstico y a partir de él construir un plan de acciones y medidas correctoras (Plan de Saneamiento) que permitan llegar a una situación de rentabilidad (Plan de Futuro o Plan de Viabilidad).

Así pues, habrá que analizar si existen problemas hacia el mercado (incapacidad para introducir nuevos productos o servicios con éxito, pérdida de cuota frente a la competencia, falta de estrategia, de promoción y marketing…), problemas a nivel interno (estructura inadecuada,…), de producción (distribución, stocks, logística…) o financieros (mal control de costes,..). O lo más común, una combinación de unos y de otros, según casos.

Esto es básico como punto de partida para realizar un plan de saneamiento y determinar las estrategias a seguir para conseguir la viabilidad. Acciones que deben determinarse de manera individual según el caso de la empresa. Pero apuntaré algunas alternativas.

Para afrontar problemas hacia el mercado en ocasiones podría ser suficiente con elegir un segmento específico del mismo en vez de atender a todo el mercado, abandonar aquellos productos  (o  las medidas o variedades) que no dejan margen, potenciar a los clientes con un buen historial desanimando a los morosos, o incrementar la eficacia de los gastos de promoción y publicidad.  Aunque cada vez es más normal, abordar nuevos mercados.

A nivel interno, las vías de salida y mejora pueden ir desde optar por subcontratar procesos que no aporten valor añadido a la empresa y la flexibilicen, hasta la necesidad de establecer un cambio radical en la estructura de gestión y control. También pueden aliviar la situación, un cambio de hábitos respecto a los gastos de representación, locales de oficinas, etc..., pasando a una línea más austera.

Algunos de los problemas de producción más comunes pueden solucionarse mediante la selección de proveedores fiables por su calidad y plazo de entrega de manera que le permita mantener un mínimo de existencias y reducir los controles de calidad. Otra opción es comprar productos terminados o semi-terminados en vez de fabricarlos, es decir, focalizarse en la comercialización.

Realmente no hay una única receta para la salida de una crisis empresarial, pero lo que está claro es que hay que buscar la nuestra, y para ello, es importante contar con una estrategia clara. Cuando todo va muy bien no somos capaces de cuestionarnos las cosas. Solamente cuando hay crisis es cuando reaccionamos, tomamos decisiones importantes y duras, y así saneamos la empresa y por extensión, el tejido empresarial en su conjunto. Es cuando eliminamos los productos más ineficientes y menos rentables, reestructuramos centros productivos para mejorar la eficacia, racionalizamos nuestras estructuras de gastos e inversiones,…. En definitiva, fortalecemos la capacidad competitiva de la empresa y así la hacemos más fuerte y saneada para aprovechar las oportunidades que seguro vendrán en los nuevos ciclos económicos y empresariales.

La clave está en saber qué pasos dar, cómo hacerlo y, sobre todo, hacia dónde, y para ello, es necesario tener una estrategia. Aspectos en los que contar con un asesoramiento profesional puede ser fundamental. No hay una única receta para la salida de una crisis empresarial, pero sólo las empresas con una estrategia más clara permanecen y se refuerzan.

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