Artículos de nuestros Socios Artículo de Opinión: “El seguro de transporte de mercancías, un centro de coste oculto”, por Javier Lugrís Llerandi. ¿Dejaría a su mecánico que suscribiera y negociara en su nombre las condiciones del seguro de su coche? ¿Sería su médico de cabecera el más adecuado para ser el contratante de su seguro de vida y luego repercutirle el coste? El sentido común nos dicta que el mecánico y el médico tendrán suscrita una póliza de responsabilidad civil por aquella responsabilidad en la que puedan incurrir al manipular nuestro querido coche o a nuestro apreciado cuerpo. Sin embargo, contratamos por nuestra cuenta el seguro del coche o de vida, eligiendo las garantías más adecuadas al precio que consideramos más competitivo. En el servicio de transporte, con frecuencia se encomienda al transportista que asegure nuestra preciada mercancía en nuestro nombre, a pesar de que la mercancía no es suya. Puede ser que desconozcamos que podemos suscribir un seguro para nuestra mercancía durante el transporte. Ilustremos esta situación con un ejemplo. Una empresa comienza su actividad y después de la carrera de obstáculos que supone poner en marcha el negocio, llega el día esperado por todos. Su mercancía debe viajar hasta la casa de su cliente. Es su primera venta. Ante la razonable duda sobre qué pasa si la mercancía sufre algún imprevisto durante el transporte (rotura, desaparición, mojadura, etc...), podría entenderse que de todo ello se ocupará el transportista ya que no deja de ser el QUE materialmente hace que la mercancía llegue a destino. Incluso, podría entenderse que es el transportista quien corre con todos los riesgos de la mercancía desde que la recoge hasta su entrega. Sin embargo, la legislación vigente contradice ese razonamiento. La ley establece unos supuestos de exoneración al transportista y unos límites cuantitativos de indemnización por kg. que pueden poner en riesgo los intereses del propietario de la mercancía en caso de un siniestro. La idea que prevalece es que los servicios de transporte se facturan en base a peso o volumen. El precio del transporte, a grandes rasgos, es el mismo para 1 kg de ordenadores portátiles que 1 kg de planchas metálicas. Aún cuando el transportista ha cobrado lo mismo, el valor de ambos bultos es totalmente distinto. ¿Debe el transportista asumir la indemnización sin que nadie le advierta del contenido entregado? La ley nos dice que no y por ello se establece una máxima indemnización por kg para todas las mercancías sin distinción por tipología. Concretamente, 5,92 €/kg en transporte nacional y 9,50 €/kg en transporte internacional adscrito al Convenio CMR. Además, dicha indemnización será cero en los casos de exoneración del transportista (por ejemplo, atraco a mano armada, accidente de carretera con culpa del contrario y en general, circunstancias que el transportista no pudo evitar y cuyas consecuencias no pudo impedir). Página 4 Socio Colectivo de ADL Javier Lugrís Llerandi Gerente LLERANDI