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Vivimos tiempos difíciles en España y en todo el mundo, por causa de la actual crisis económica. Se dice que la crisis en España está relacionada con la crisis económica mundial, y que ésta es por causas financieras. En alguna medida esta relación es cierta, pero un mayor análisis muestra que, además, España tiene otros problemas más importantes.
El FMI calcula que los bancos de EE UU, Europa y Japón han afrontado pérdidas de 1,92 billones de euros desde 2007. La prueba de que la crisis en España no es principalmente financiera, es que en España ocurre justo lo contrario, según la AEB los bancos han logrado un beneficio neto atribuido de 12.709,3 millones de euros entre enero y septiembre de 2009 (un 10,7% menos que en el mismo periodo de 2008), pero habiendo destinado hasta 15.993 millones de euros a provisiones y a cubrir pérdidas por deterioro de activos (el 66% más que en 2008).
Por lo tanto, la crisis en España no es principalmente financiera, y sería necesario analizar a qué factores se debe y en qué medida: modelo económico, problemas estructurales, falta de competitividad y eficiencia, etc...
En cuanto a la competitividad, en la zona euro, según el Índice de Competitividad Global (9/2009) del Foro Económico Mundial, sólo Chipre, Eslovenia, Portugal, Eslovaquia, Italia, Malta y Grecia están peor que nosotros. Y seguimos bajando: 5 puestos en el último año. Nuestra falta de competitividad es un problema gravísimo, porque hace que nuestras empresas vendan menos productos en el extranjero y por tanto empeora nuestra balanza de pagos (la diferencia entre lo que compramos y vendemos al exterior) así como nuestra velocidad para superar la crisis y crear empleo. Por tanto, la eficiencia y la competitividad de España están francamente mal.
Las empresas y los mercados financieros no son excesivamente sensibles a la evolución de la balanza de pagos. Sin embargo tiene una importancia capital a la hora de estimar la evolución económica de un país, conocer sus necesidades y mecanismos de financiación, su capacidad de competir con otros países, su atractivo como objetivo de inversión, etc... Algunos países, como Argentina con su “corralito” de 1989 y México con su “tequilazo” de 1994-95, ya saben muy bien que controlar la balanza de pagos, es importante.
Por tanto es urgente mejorar nuestra eficiencia y competitividad. La forma más rápida de conseguirlo es que los profesionales de la industria, y en general de cualquier sector, produzcan con la garantía de estar continuamente eliminando el 100% de las ineficiencias, tanto productivas como energéticas. Y esto sólo puede conseguirse teniendo la voluntad de hacerlo, conociendo el 100% de las ineficiencias y teniendo los conocimientos y las herramientas para eliminarlas.
Autor: David Tronchoni
Socio Colectivo de ADL |